Giselle Arellano

Solicitudes de Asilo a México: Giselle Arellano en perspectiva

3 diciembre, 2021

México se encuentra hoy en día bajo una creciente presión con la llegada continua de personas con claras necesidades más y más complejas a sus dos fronteras. Giselle Arellano concuerda con la disyuntiva paradójica: no puede haber una sola respuesta a una pluralidad de soluciones, situaciones y alternativas a considerar en el sistema de asilo, cuando hay que asegurar acciones decisivas a las personas migratorias y conseguir una integración efectiva.

En particular y recientemente, han aumentado las solicitudes de asilo en México en (aumentando a 116,000 en 202) un 46% con respecto al año 2020, en un contexto en el que es necesario abogar por soluciones que en verdad sean integrales, inclusivas y de enfoque regional para afrontar este fenómeno migratorio que es tan inmensamente cambiante. Partimos de que en la actualidad las peticiones de asilo a los Estados Unidos no tienen probabilidades de ser aceptadas, por ello, las personas tienden a quedarse en países vecindarios, México principalmente, según el reporte “Tendencias globales de desplazamiento forzado en 2020” de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). 

Así bien, aunque el destino previsto de las personas que se desplazan desde estos tres países sigue siendo, en general, los Estados Unidos, cada vez más se instalan en México, y un número mucho menor se dirige al sur, a Costa Rica y Panamá. Por esto, los que están llegando a México, como los otros países, son personas con diferentes urgencias de protección, de utilizar el país como corredor, de huir de situaciones precarias o perseguir mejores oportunidades. 

Sin embargo, las medidas de confinamiento limitaron también las posibilidades de las personas de huir y empeoraron su exposición a situaciones de violencia y persecución. Organizaciones y defensores de derechos humanos han argumentado que las devoluciones sistemáticas provocaron un colapso de las capacidades de alojamiento en las regiones fronterizas de México, donde miles de personas se juntan en campos de fortuna, a merced de las organizaciones criminales que operan ahí. 

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) expuso que México requeriría necesariamente de recursos adicionales por parte de los Estados Unidos, para que estos pudieran ser destinados para albergues y organizaciones internacionales a fin de mejorar las condiciones para las personas migrantes y solicitantes de asilo de manera concreta. 

En estos días, los gobiernos de Estados Unidos y México han anunciado que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Guardia Nacional, y distintas dependencias internacionales están entablando negociaciones respecto a estas preocupaciones, aunque bien, estos pensados convenios migratorios entre los dos países se han desarrollado en gran medida fuera de la vista del público. 

Giselle Arellano enfatiza la necesidad que ambos gobiernos atiendan puntualmente estas cuestiones de carácter humanitario. Es claro que el sistema de asilo mexicano está lejos de ser perfecto, se requieren de procedimientos concretos y coherentes que sean capaz de brindar el ejemplo a mejores prácticas que podrían brindar beneficios significativos con desafíos manejables.  

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